Una red de conocimiento se define como una comunidad de personas que, de modo formal o informal, ocasionalmente, a tiempo parcial o de forma dedicada, trabajan con un interés común y basan sus acciones en la construcción, el desarrollo y la compartición de conocimientos.
Beltrán y Castellanos1
En la acción de proyectar siempre hay un espíritu inconformista, de respuesta ante una realidad que creemos posible mejorar. Al abordar inicialmente el diseño de un stand para el Ministerio de Educación, un interrogante fue el punto de partida: ¿hacia dónde va la transformación del sistema educativo? De aquí surgió el leit motiv que es la génesis del proyecto: las redes del conocimiento. Pero, ¿qué implicaciones puede tener este concepto en el diseño de un stand? Brotaron así, a modo de brainstorming, varias imágenes: los flujos de información, la flexibilidad, el dinamismo, la transparencia, la comunicación, la innovación, la socialización del conocimiento, la ligereza y la multifocalidad. De todas estas ideas iniciales, unas tienen directa implicación en el diseño y otras evocan un tipo de concepción espacial. De estas premisas deducimos que para este proyecto concreto era preciso evitar la imagen habitual de un stand convencional de feria, en donde suelen predominar las superficies cerradas, la ordenación ortogonal, los elementos estáticos y de apariencia pesada. La respuesta consistió en buscar una solución diferente al panelado de tableros para estructurar toda la superficie, reservando dichos elementos sólo para los volúmenes cerrados, esto es, a los mínimos espacios de seguridad y privacidad. La solución final la encontramos en una ligera estructura metálica, de fácil montaje y desmontaje.
Considerábamos pues, que el diseño del stand, para ser coherente con el concepto expuesto, debía ser de dentro afuera, como ya postulaba el movimiento moderno, y se percibe –por ejemplo- en una imagen tan emblemática como es la del ballet triádico de Oscar Schlemmer, donde un bailarín extiende sus brazos con unas pértigas generando un espacio a su alrededor. De igual modo, encontrábamos una analogía en que la capacidad humana, en su interacción con el entorno, crea el conocimiento. Los programas son herramientas para el individuo y no a la inversa. Nos vino a la memoria la idea de Louis Kahn acerca de aquello que no debe olvidar nunca cualquier institución escolar, por muy grande y compleja que ésta fuese, y que es el origen del pensamiento y la reflexión crítica en la Grecia clásica. Kahn hace referencia a cuando posiblemente un grupo de ciudadanos se sentaba a la sombra de un árbol para escuchar a aquellos pensadores que sembraban la duda y el debate, incitando con ello a construir el conocimiento.
Este proyecto es, además, deudor del concepto de “cluster” al que hace referencia la cita introductoria. No hubiese sido posible sin la conjunción simultánea de gestión, buen hacer artesanal, información técnica y orientación conceptual. Tan importante como una buena idea es una correcta presentación y, por supuesto, el control de todos aquellos aspectos constructivos que faciliten su viabilidad, su concreción y materialización sin perder por ello la fuerza inicial. Es importante observar la importancia de un concepto como el “cluster” en disciplinas aparentemente divergentes, pero que, por poco que ahondemos en ellas, muestran muchos puntos de conexión, tal es el caso de la música y el algebra. En música –por ejemplo- los clusters pianísticos supusieron una gran renovación. Ahí están los del piano de Bela Bartok, el jazz, o las “nubes sonoras” del compositor, arquitecto y matemático Iannis Xenakis.
La noción de red de comunicaciones también nos evocó las conexiones rizomáticas del conocimiento, tal como apuntaba Deleuze en sus escritos, o, buscando un símil en el arte, las encontramos en las creaciones de las constelaciones de Miró y los móviles de Calder. Las obras de estos dos artistas reflejan muy bien la idea de interrelaciones múltiples y abiertas a constantes cambios y transformaciones.
Las referencias creativas y conceptuales del proyecto son pues múltiples y muy diversas. Además de las ya citadas, se podrían señalar a los situacionistas, especialmente a Constant, en cuanto a la ordenación espacial, pero reconducido de la escala urbanística a la doméstica; o la imagen gráfica del grupo Archigram, pero con un lenguaje actual, que en muchos casos se puede considerar casi neopop, tan presente en el mundo de la moda y el diseño gráfico que nos rodea.
Constructivamente, ya se ha indicado las posibilidades que ofrece una estructura industrializada, puesto que no requiera un diseño y construcción específicos, ya que es estándar y de fácil manipulación. No obstante, también aludíamos antes a zonas de seguridad y privacidad que precisaban de un tratamiento diferenciado. Concretamente el almacén, el vestuario y la caja técnica de instalaciones de cada zona. Aquí, se recurrió al panelado con tableros para acotar y proteger dichas áreas. Estos elementos han servido, además, para dar más estabilidad a la estructura ligera. No obstante, se han tratado estos volúmenes con alturas diferenciadas para generar una mayor plasticidad y coherencia al conjunto. Conceptualmente se puede leer como si estos espacios fueran “el disco duro” y la estructura metálica con telas estampadas los “periféricos”, puesto que en este soporte está la comunicación con el exterior.
Asimismo, se buscó que el escenario fuese una especie de ágora abierta a todo tipo de eventos. Pudiendo ser punto de encuentro, de debate, de exposición y de actuaciones, mostrando así que es lo que se hace desde las distintas esferas del ámbito educativo. Se evitó, por tanto, una tarima elevada fija, dado que ésta limitaría la versatilidad del espacio y además puede representar el símbolo tradicional del autoritarismo en las aulas, e incluso, si lo circunscribimos al ámbito teatral, la tarima genera un área diferenciada e infranqueable entre actores y espectadores. El stand, quiere representar y ser, en la medida de lo posible, una propuesta participativa, una invitación a la actuación, a atreverse a pensar, y a servirse del pensamiento crítico para lograr una transformación del mundo, y la educación es una poderosa herramienta para contribuir a ello.
Otro elemento importante en el proyecto ha sido su interdisciplinariedad. Ésta se visualiza en la relación entre el diseño gráfico y la organización espacial, con dos lenguajes diferentes que confluyen en un mismo concepto: el de las redes del conocimiento.
Es importante subrayar, además, cómo se ha buscado siempre el conjugar los requerimientos funcionales, las normativas de IFEMA y el concepto dinámico que se quería imprimir al stand. Así, por ejemplo, mientras que aparentemente hay una continuidad visual en la diagonal que lo recorre de un extremo a otro, atravesando las cuatro islas del espacio del stand, en realidad se respeta todo el trazado ortogonal de las calles de circulación. Detrás de un diseño aparentemente espontáneo hay siempre un bagaje de estudios perceptivos, de múltiples tanteos. En todas las fases del proyecto ha sido prioritaria la integración de los aspectos funcionales, constructivos y formales.
Por otro lado, el gran reto de todo proyecto está en hacer visible lo invisible, como diría Klee de su propia obra. Aquí era exponer la realidad educativa más allá de su apariencia institucional. Se ha buscado materializar las necesidades, los deseos y las aspiraciones de toda la comunidad implicada en la enseñanza, que en realidad somos todos, puesto que –tal como ya se ha apuntado- constituye un factor decisivo en el desarrollo de nuestras sociedades.
En definitiva, el objetivo del diseño de este stand ha sido mostrar una nueva perspectiva, la de las oportunidades de aprendizaje que se abren ante el reto de un sistema de enseñanza inserto en las redes sociales de la comunicación, la información y el conocimiento, dentro del marco de esta aldea global que ya es el planeta en las primeras décadas del siglo XXI.
En definitiva, el objetivo del diseño de este stand ha sido mostrar una nueva perspectiva, la de las oportunidades de aprendizaje que se abren ante el reto de un sistema de enseñanza inserto en las redes sociales de la comunicación, la información y el conocimiento, dentro del marco de esta aldea global que ya es el planeta en las primeras décadas del siglo XXI.
1 BELTRÁN Y CASTELLANOS; “Definición de un modelo de redes de conocimiento como soporte a la transferencia de conocimiento generado en cluster de investigación”, Revista del Centro de Innovación y Desarrollo para la Investigación en Ingeniería del Software CIDLIS. Universidad Industrial de Santander, 2004
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